cultura lésbica feminista

Por Giselle Zayas
Al atardecer de un día lluvioso de junio, se dio paso a la reunión de cuatro de las escritoras lesbianas más sobresalientes en nuestro país: Gilda Salinas, Rosamaría Roffiel, Reyna Barrera y Minerva Salado, destacadas escritoras, periodistas y docentes que han sido pioneras de la literatura lésbica.
La presentación se llevó a cabo en un recinto fundamental la Casa Universitaria del Libro (CASUL UNAM), que está ubicada en una antigua residencia en la calle de Orizaba 24 en la Colonia Roma de la Ciudad de México. Cede que se utiliza para la promoción de la cultura impresa y recinto que dialoga con todas las expresiones artísticas.
La casa de fachada elegante cuenta en el exterior con un pequeño jardín, resguardada por una puerta de madera alta, y al entrar los candelabros de color cálido deslumbran a las asistentes, para dar paso a las escaleras que conducen a los diferentes salones de pisos superiores, mientras en el vestíbulo se observa la sala de exposiciones y en la parte central la alfombra color rojo vino, que nos da la bienvenida.

Para la ceremonia del evento se colocó una mesa para las escritoras que fueron acompañadas por la directora Guadalupe Alonso actual titular de CASUL quien fungió como moderadora, y en la esquina extrema izquierda la escritora Odette Alonso como presentadora y quien coordina el círculo de lectura. El evento se realizó justo a las 7 de la noche, y para ese momento ya estaba llena la sala con cerca de 30 asistentes mismas que no dejaban de llegar, por lo que muchas de ellas tuvieron que permanecer paradas o en las escaleras principales que, poco a poco, se iban llenando.
Al inicio de la presentación, la directora de CASUL Guadalupe Alonso, introdujo unas breves palabras de la destacada trayectoria de todas las escritoras, que al ser reunidas e ingresadas al Archivo de la Casa Universitaria del Libro, significa que su obra literaria —los libros donados por ellas mismas—, estarán disponibles en libre acceso para su consulta, por lo que el primer acto fue sellar los libros por cada una de sus autoras, para dejar constancia de la “marca del lugar”, frente a la audiencia, que fungíamos como testigas del acto histórico.
El primer turno de hablar fue de la reconocida escritora de Rosamaría Roffiel —autora de la primera novela lésbica feminista de México— “Amora”. Nos narró la historia de cómo entró al mundo del feminismo, que sin darse cuenta ya era partícipe, y que por esto mismo sus libros tratan de llevar la teoría del feminismo a lo cotidiano que viven las mujeres en su día a día. Ella busca que sus libros sean accesibles para todas y que, junto a la editorial Lesvoz, se encargan de difundir y salvaguardar su trabajo, mismo que sabemos ha sido censurado por otras editoriales.

Posteriormente, fue el turno de Reyna Barrera, escritora y crítica literaria, con una amplia cantidad de publicaciones, además de su historial de docente en la Universidad Nacional Autónoma de México, nos contó un poco más de su vida como docente por 50 años en la misma UNAM, orgullosa de declarar que sus alumnos fueron un gran motor en su vida, ver a las generaciones fue algo que dejo una marca significativa.

Gilda Salinas expresó que no le teme a nada de lo que puede y desea escribir “…no escribo para ganar dinero y por eso puedo escribir de lo que yo quiera”.
Finalmente, Minerva Salado, licenciada en Periodismo por la Universidad de La Habana, quien reside en México desde hace décadas, nos contó que se ha desarrollado más haciendo investigación sobre literatura juvenil y ha publicado diversas obras editadas por Fondo de Cultura Económica y la UNAM. Mencionó las dificultades de ser lesbiana en Cuba, y cómo algunas colegas optaban por usar pronombres en masculino para hablar de sus poemas, que originalmente son de lesbianas. Su residencia en México fue sobre todo porque, como ella lo expresó: “aquí encontré al amor de mi vida”.
Al cierre de esta ronda, se dio paso a un pequeño espacio para preguntas y comentarios, donde se dieron múltiples felicitaciones por formar parte del acervo de la UNAM, además de reconocimiento por sus trayectorias y constante lucha por la visibilidad lesbiana.
Este encuentro memorable, no sólo celebró las voces pioneras de Gilda Salinas, Rosamaría Roffiel, Reyna Barrera y Minerva Salado, sino que también selló un hito trascendental: la incorporación de sus obras al acervo de CASUL UNAM, su legado literario y su incansable lucha por la visibilidad lésbica quedan resguardados para futuras generaciones.

La Universidad Nacional Autónoma de México, al abrir sus puertas a estas autoras, no solo enriquece su patrimonio cultural, sino que reafirma su compromiso con la diversidad y la inclusión, asegurando que estas voces, tan largamente silenciadas, resuenen con fuerza y permanezcan como testimonio vivo de la literatura lésbica en México y el mundo.
El video de la presentación puede ser observado en la página de LeSVOZ en youtube:




