Nuestra salud: las lesbianas y la diabetes

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Las lesbianas y la diabetes, por Mariana Pérez Ocaña.

La diabetes es una enfermedad en la que el cuerpo no puede usar bien el azúcar que obtiene de los alimentos. Existen varios tipos de diabetes, pero este artículo se enfoca en la diabetes tipo 2, que es la más común y aparece cuando el cuerpo produce poca insulina o no la usa adecuadamente (lo cual puede suceder en cualquier momento de la vida si además la alimentación no es buena y se hace poco ejercicio). Con el tiempo, el azúcar alta en la sangre puede afectar el corazón, los riñones, los ojos y los nervios. Aunque cualquier persona puede desarrollarla, muchas mujeres lesbianas viven condiciones sociales que aumentan su riesgo y dificultan un diagnóstico temprano.

En México, la mayor parte de la información en salud se dirige a personas heterosexuales, o incluso a hombres gays y personas trans, pero las mujeres lesbianas casi siempre quedamos fuera o apenas mencionadas como una “L” dentro de las siglas. Esta falta de mensajes claros provoca que no siempre sepamos cómo cuidarnos o cuándo buscar atención.

Muchas de nosotras hemos vivido en entornos donde ser lesbiana es motivo de violencia o rechazo, lo cual afecta la autoestima y genera estrés constante. Y sumémosle que, en muchos espacios de “convivencia del mercado GBT+”, el alcohol suele ser el centro de la socialización, lo que puede llevar a consumirlo con más frecuencia como forma de relacionarse o sentirse acompañada.

El consumo frecuente de alcohol aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 porque afecta la forma en que el cuerpo usa la insulina. También influyen el estrés crónico y los cambios metabólicos que llegan con la edad. Es importante aclarar que el peso corporal no define la salud ni el valor de una mujer; lo relevante es contar con información y apoyo para cuidarnos sin culpas ni estigmas.

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La diabetes y prediabetes pueden tener señales tempranas como: sed constante, cansancio, necesidad de orinar con frecuencia, infecciones vaginales o urinarias repetidas, visión borrosa y heridas que tardan en sanar.

Estos síntomas podrían pasar por otras cosas o de manera aislada, pero reconocerlos es importante y son un aviso para acudir por la atención antes de que la enfermedad avance.

Empecemos con el autocuidado: reducir el consumo de alcohol lo más posible, iniciar caminatas de 15 minutos cada día e ir avanzando un poco cada vez, elegir alimentos frescos con más ensalada y verduras, reduciendo el consumo de grasa, arroz blanco, harina (pan) y la pasta, descansar mejor y hablar con otras mujeres que compartan experiencias similares, y por supuesto hacerse una prueba de glucosa, especialmente si hay antecedentes familiares o consumo frecuente de alcohol.

Recuerda que en la actualidad puedes recibir atención médica en los centros de salud públicos y en el IMSS Bienestar, este sistema ya es gratuito y permite acceder a servicios básicos y especializados. Su finalidad es ofrecer atención gratuita y universal, por lo que cualquier mujer puede acudir para solicitar pruebas de glucosa, orientación nutricional o seguimiento médico sin discriminación. Basta con acudir al centro de salud más cercano y pedir información sobre los servicios disponibles.

Cuidarse es una forma de afirmación y resistencia. Tener información clara y acceso a servicios de salud permite a cada una de nosotras tomar decisiones que protejan nuestro cuerpo y vida, que son lo más valioso que tenemos.

Enlaces de información confiable:
1) IMSS Bienestar, registro: https://registro.imssbienestar.gob.mx/
2) Hesperian – Capítulo sobre diabetes: Where There Is No Doctor - https://es.hesperian.org/hhg/New_Where_There_Is_No_Doctor:Cap%C3%ADtulo_21:_La_diabetes.
3) Secretaría de Salud – Información general sobre diabetes en México: https://www.gob.mx/promosalud/acciones-y-programas/diabetes-en-mexico-284509

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