Adrienne Rich escribió en 1980:

[…]

La existencia lesbiana significa tanto romper el tabú como rechazar un modo de vida obligatorio. Es, además, un atentado directo o indirecto contra el derecho masculino de acceso a las mujeres. Pero aunque puede que empecemos a percibirlo en principio como una forma de decir no al patriarcado, como un acto de resistencia, es más que todo eso. Por supuesto he incluido la asunción de roles, el odio dirigido a una misma, el colapso nervioso, el alcoholismo, el suicidio y la violencia entre mujeres, por lo que sería muy peligroso idealizar lo que significa amar y actuar contra corriente y estar sujetas a fuertes penurias; y lo sería aún más teniendo en cuenta que la existencia lesbiana se ha vivido (a diferencia de la existencia, por ejemplo, judía o católica) sin acceso a conocimiento alguno de tradición, continuidad o fundamento social.

La destrucción de archivos, recuerdos y cartas que documentan las realidades de la existencia lesbiana tiene que ser considerada seriamente como medio para mantener la obligatoriedad de la heterosexualidad en las mujeres, dado que lo que se ha mantenido fuera del alcance de nuestro conocimiento es alegría, sensualidad, coraje y colectividad tanto como culpabilidad, autotraición y dolor.

Históricamente a las lesbianas se les ha negado una existencia propia al incluirlas dentro de la homosexualidad masculina, considerándolas cómo otra versión de lo mismo. Igualar la existencia lesbiana a la homosexualidad masculina porque las dos están estigmatizadas es negar y borrar la realidad femenina una vez más. El separar a aquellas mujeres estigmatizadas como “homosexuales” o “gay” del complejo continuum de la resistencia femenina, resistencia a la esclavitud, e incluirlas en el patrón masculino, es falsificar nuestra historia.

[…]

El trabajo que queda por delante, la tarea de excavar y descubrir lo que yo denomino aquí “existencia lesbiana”, es potencialmente liberadora para todas las mujeres. Es un trabajo que seguramente tiene que ir más allá de los límites de los estudios de mujeres occidentales de raza blanca y de clase media para examinar las vidas, el trabajo y las agrupaciones de mujeres en cada estructura racial, étnica y política. Hay diferencias, además, entre la “existencia lesbiana” y el “continuum lesbiano”, diferencias que podemos distinguir incluso en el desarrollo de nuestras propias vidas. El continuum lesbiano, mantengo, necesita ser delineado en vista de la “doble vida” de las mujeres, no sólo de aquéllas que se autodenominan heterosexuales sino también de las que se autodenominan lesbianas.

[…]

(Fragmento extraído del ensayo titulado: Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana, de Adrienne Rich).

El trabajo de la Prensa Editorial LeSVOZ, A. C., es por tanto la manifestación real de la propuesta lesbo-feminista, que permanece profundamente vigente.

Bienvenidas sean a la: 3ª Semana de Cultura Lesbiana Feminista,  “Existencia lesbiana, cotidiana en movimiento”, encuentro binacional de artistas y activistas lesbianas feministas, ciudad de México.


 

Una respuesta a Lesbo-feminismo: “Existencia lesbiana, cotidiana en movimiento”

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